¡Hola a todos!
Aquí os dejo los enlaces a los comentarios que he realizado en
los blogs de algunas compañeras.
Un saludo.
El método más
antiguo fue el presentado por Lucía Portabales, y es el denominado gramática-traducción, o también tradicional.
Utilizado de manera casi exclusiva durante más de dos siglos, se centra primordialmente
en la escritura, memorización y repetición de estructuras gramaticales y vocabulario.
Se caracteriza por su falta de conexión con el entorno real de la lengua meta, lo
cual lo convierte en una estrategia didáctica insuficiente y probablemente
ineficiente, si es utilizado como el único método de enseñanza propuesto a un
alumnado que hoy en día requiere altas dosis de motivación y estimulación casi
imposibles de fomentar a través de monótonas repeticiones y el desarrollo de
ejercicios descontextualizados que no refleja aspectos de la vida real. La fijación
exclusiva de este método en la adquisición de la competencia lingüística ignora
la verdadera finalidad que impulsa el aprendizaje de las lenguas: el lograr
comunicarnos de manera adecuada y efectiva en contextos reales y prácticos, que
como sabemos requiere que los discentes sean algo más que expertos en gramática
y léxico. Es precisamente este aspecto funcional de la lengua el que vertebra el
método comunicativo, o directo, comentado por Carla Portela, en el que prima la oralidad y que otorga al alumnado un papel activo y participativo en su
aprendizaje, involucrado en la búsqueda de soluciones a problemas de comunicación
reales y contextualizados. El papel del profesorado, aunque de gran importancia,
se aleja de la clase magistral que era habitual hasta entonces, para pasar a realizar
la función de orientador y coordinador.
¡Hola! En el
siguiente comentario me gustaría destacar aquellos aspectos más relevantes
tratados en el tema 6 “Las Programaciones Didácticas”, el cual se desarrolló en
dos sesiones durante las que hicimos hincapié en lo que concierne a las programaciones
didácticas relacionadas con la educación secundaria, el Bachillerato, la
Formación Profesional y las Escuelas de Idiomas.
En la siguiente
sesión tratamos las programaciones didácticas para la Formación Profesional y
para las Escuelas Oficiales de Idiomas. En cuanto a las primeras, cabe resaltar la existencia de
un manual para su elaboración, gracias al cual el profesorado puede ir
rellenando las distintas partes de la programación. Su mayor desventaja radica
en que da lugar a un documento demasiado estandarizado, aunque, por otro lado, esta
misma característica se convierte en ventaja si el docente cambie de centro.

En mi experiencia, la falta de atención a estos factores
puede provocar que la comunicación se vea entorpecida, e incluso que no logremos
integrarnos socialmente. Todos sabemos que para formar parte activa de la
sociedad debemos amoldarnos a las situaciones que se nos presentan, adecuar
nuestro registro a la situación comunicativa y hacer uso de estrategias de
adaptación apropiadas. Cuando esto no sucede se produce un fallo en la
comunicación que puede dejar en desventaja a quien no conoce ciertos factores a
tener en cuenta como, por ejemplo, las normas sociales o el registro lingüístico. Pongamos en el
caso de un contexto laboral en el cual debemos dirigirnos a un cliente
enfadado, en español seguramente le trataríamos con el vocativo de cortesía,
respeto o distanciamiento “usted”. Pero, ¿qué pasaría si en inglés decidiésemos
utilizar su equivalente en inglés “sir”? Pues que, dependiendo del tono de voz
y entonación que utilicemos, es posible que nuestro cliente se calme y se
sienta apreciado, o que se ofenda y acabe enfadándose más, y eso si es que no
nos encontramos en el sureste de los Estados Unidos de América, donde su uso
tiene otra serie de connotaciones. Otro
ejemplo clásico es el archiconocido uso y abuso de palabras como “sorry”, “please” and “thank you” que,
aunque utilizadas de manera repetitiva hasta la saciedad, en cualquier tipo de
contexto y aparentemente de forma aleatoria, son necesarias para no quedar como
un maleducado. Hay muchas
situaciones del día a día en las que el uso de la expresión correcta o incorrecta
podrá hacer que nos sintamos más o menos bienvenidos y aceptados en entorno
social que nos rodea. Para lograr esta integración debemos modificar nuestro
discurso a través de estrategias que nos permitan adaptarnos al contexto comunicativo en el que nos
encontramos.
Así
que mi pregunta es ¿hasta qué punto podemos considerar que nos comunicamos bien
en un idioma si solo tenemos en cuenta la gramática y el vocabulario del mismo?
En mi opinión y experiencia, cuando un hablante es capaz de conectar con el
grupo social con el que se relaciona sabiendo reconocer y utilizar los factores
sociolingüísticos adecuados, como son los cambios de registro, las expresiones
idiomáticas y coloquiales, sus posibilidades de transmitir mensajes de forma efectiva
son más altas que si se limita a un uso académicamente correcto del idioma.
La aparición de la mayoría de estas instituciones se produjo en las últimas
décadas del siglo XX y se vio motivada por principios que, de manera general,
coinciden con los que también encontramos en el MCER. Entre ellos destaca la
búsqueda de una cooperación entre instituciones educativas a nivel
internacional, gracias a la cual estas reciban apoyo de manera cohesionada e
igualitaria, en busca de objetivos comunes. Otro motivo es el de fomentar un
sistema de evaluación que sea neutral y conciso, en el que la comunidad educativa
pueda encontrar soporte.
¿Para qué se creó entonces el MCER? Como ya sabemos, la tendencia general
en el mundo globalizado de hoy en día es querer alcanzar un nivel de plurilingüismo
que contribuya a una mejor movilidad geográfica y laboral, esta aspiración coincide
además con uno de los principios fundamentales descritos en la última ley educativa
promulgada en España, la LOMCE. Con esta finalidad en mente y en lo que
respecta a los motivos que impulsaron la puesta en marcha del MCER, podría
decirse que el proyecto nació con un objetivo fundamental: lograr que en la
Torre de Babel que es Europa, y a través de las distintas lenguas que se utilizan a lo largo su geografía, exista
un entendimiento e unificación cultural y social entre sus habitantes. Para llevar
a cabo esta idea, se solicitó la ayuda de distintos especialistas en
lingüística aplicada, que durante años estudiaron y diseñaron las escalas en
las que hoy se basan los distintos niveles de comprensión y expresión oral y
escrita que podemos alcanzar en una determinada lengua.
El período de la dictadura franquista se caracterizó en sus primeros años
por un control férreo del contacto que la ciudadanía tenía con el extranjero,
lo cual, en mi opinión, coincide con el poco empeño con el que se abordaba la
educación en lenguas extranjeras y el gran retroceso de la mujer en cuanto a
sus opciones educativas. Esta actitud controladora e intervencionista del régimen franquista truncó durante este período cualquier posibilidad de progreso para
España. No fue hasta finales de la década de los cincuenta cuando la situación sufrió
una leve mejoría ya que la enseñanza deja de considerarse como un gasto
incómodo para concebirse desde una perspectiva de inversión. Paralelo a esto, se
produjo una cierta apertura de las fronteras que sentó las bases a un creciente
florecimiento del turismo y del comercio internacional que, en consecuencia, aumentó
la demanda de personal con conocimientos
en lenguas extranjeras, especialmente inglés, para llevar a cabo sus negocios.
Es gracias a esta mejora en las relaciones de España con otros países que la
mujer se incorpora tímidamente al espacio laboral en posiciones, generalmente,
de secretaria, para lo cual necesitaba una formación profesional que incluyese
el dominio de alguna lengua extranjera, destacando el inglés, que comenzaba a
afianzar su posición como lengua franca en el mundo comercial. De nuevo se
puede apreciar una evolución conjunto de la necesidad de educar al alumnado,
incluyendo poco a poco a las mujeres, en lenguas extranjeras.